La vejez y mis perras

La vejez y mis perras

¿Cómo ha podido ocurrir tan rápido, si hace cuatro días estabais destrozando camitas y jugando sin parar?

Nuna, la que siempre me mira, y Baby, su inseparable hermana, se han convertido en dos venerables ancianas.

No es que no lo hubiésemos notado, hace tiempo que las señales eran claras. Pero de pronto nos ha entrado el vértigo y aquí estamos las tres, disfrutando con una ternura casi dolorosa de una etapa que, por su vulnerabilidad y su dulzura, es diferente a cualquier otra.

Seguir leyendo “La vejez y mis perras”