Farm Sanctuary: rebelión en la granja

Esta pequeña crónica fue escrita en el año 2012, durante mi voluntariado en el santuario para animales de granja Farm Sanctuary en Orland, California.

Farm Sanctuary se fundó hace casi 30 años y acoge en sus tres refugios a más de 1.000 individuos, todos ellos rescatados de situaciones de extremo sufrimiento y maltrato, provenientes de la industria de la carne, la leche y los huevos.

Otra realidad es posible

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Ricky nos da la bienvenida con su mejor sonrisa

Existen pequeñas reservas en nuestro planeta en las que no es necesario estar todo el día hablando sobre compasión para todos los seres vivos. Son lugares en los que el respeto no se reclama, se vive. Estar en uno de esos lugares, el santuario para animales de granja Farm Sanctuary en Orland, California, es un regalo para el alma y un soplo de aire fresco para alguien que, como yo, viene de un país que sólo es líder en tortura animal.

Desde los establos hasta las neveras de los voluntarios, pasando por los escritorios de las oficinas o las zonas de tratamiento, todo lo que nos encontramos son productos sin origen animal. Un verdadero placer desayunar o preparar la cena – deliciosa, por cierto – hablando de cualquier cosa, sin tener que dar mil explicaciones sobre porqué elegí respetar y no comerme a otros seres vivos.

Al traspasar este umbral uno entra en u­­n mundo distinto, un mundo en el que se demuestra que otro camino es posible, un mundo en el que no se vive de espaldas a la realidad pero en el que la información implica responsabilidad y coherencia. Un mundo en el que día a día se teje una existencia diferente para estos afortunados seres y para sus más afortunados aún compañeros humanos.

Fabricando monstruos para comer

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Carey, un broiler que escapó a su destino y cuyas patas sufren lesiones causadas por su peso

En el año 1920, un pollito alcanzaba su primer kg de peso en 16 semanas. Actualmente, con 7 semanas, pesa ya 2,25 kg. En los últimos 50 años, su crecimiento diario se ha incrementado de 25 a 100gr. Un aumento del 300%.

El esqueleto de estos animales, sus patas, su corazón y el resto de sus órganos, no están diseñados para semejante monstruosidad, con los problemas de salud y sufrimiento que eso conlleva. Entre las 5 y 7 semanas de edad, los pollos tienen que pasar la mayor parte de su tiempo tumbados, paralizados por el exceso de peso. Simplemente, no son capaces de levantarse, muriendo incluso de deshidratación, por no poder llegar hasta la fuente de agua cercana. Su corazón es demasiado pequeño para soportar esa carga, por lo que se calcula que un 4% morirá de infarto en sus primeras semanas de vida.

9 de los 10 billones de animales consumidos anualmente en EEUU son pollos. Los expertos del marketing han conseguido hacernos creer que su carne es más sana, ocultando hábilmente los detalles terribles que se esconden tras esa industria, incluso cuando se etiqueta como ecológica o bio.

Veteranos inusuales

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Tara tiene 12 años y está enferma. Recibe tratamiento y sus días son apacibles.

¿Habéis visto alguna vez un cerdo, una vaca, un pavo o una cabra ancianos? Es una imagen inusual, ya que los animales de granja tienen prevista su fecha de ejecución desde el mismo día de su nacimiento. En nuestra sociedad, la esperanza de vida de un cerdo es de 6 meses, un pavo vivirá sólo 14 semanas, una vaca lechera morirá aproximadamente a los 4 años, tras haber parido un ternero por año, que irá al matadero entre los 4 y los 10 meses de edad.

El santuario es un lugar especial por muchos motivos. Uno de ellos es que algunos de sus habitantes son animales ya adultos, incluso ancianos. Esto constituye un verdadero reto para sus cuidadores, ya que los propios veterinarios no están acostumbrados al tratamiento de dolencias y achaques propios de la edad de estas especies. En Farm Sanctuary puedes pasar la tarde con un cerdo de más de 10 años, con un burro de 29, una vaca de 20, pavos de más de 5 años y cabras de 12.

Quizás sea toda la sabiduría acumulada en este lugar lo que hace que nos sintamos en él como verdaderos testigos de un mundo mejor.

Supervivientes del foie

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Patos y gansos son animales sensibles que establecen estrechas relaciones de afecto.

Finalmente, el pasado mes de julio, entró en vigor la prohibición de producir y vender foie gras en todo el Estado de California, gracias a una ley firmada hace 8 años por el exgobernador Arnold Schwarzenegger. La extrema crueldad a la que son sometidos los animales para producir este supuesto manjar es ya inaceptable para ciudadanos y legisladores de muchos países.

Los patitos bebés, de 4 meses de edad, son confinados en jaulas individuales para que no puedan moverse ni extender las alas, y sometidos al proceso de cebado, o lo que es lo mismo, forzados a tragar enormes cantidades de maíz a través de un tubo de 25cm que se introduce por el esófago, con el fin de que su hígado acumule toda la grasa posible. La tortura puede durar entre 12 y 15 días, si el animal no tiene la suerte de morir antes.

Farm Sanctuary es el refugio de un gran número de aves supervivientes de esta perversa industria. Estos preciosos animales, que establecen estrechas relaciones de afecto con sus compañeros, pueden llegar a vivir hasta 15 años.

La producción de foie gras ya es historia en: Luxemburgo, Alemania, Noruega, Suiza, Dinamarca, Holanda, República Checa, Finlandia, Polonia, Inglaterra, Italia, Argentina, Suecia, Austria, Israel, Turquía, Irlanda y California. Mientras tanto, más de 1 millón de patos son torturados anualmente en granjas españolas.

Joshua, salvado por su enfermedad

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Joshua ya tiene 12 años y es un buey sano y feliz

Joshua nació en un rancho y su destino era ser criado para carne. A los pocos días, sin embargo, contrajo una infección a través del cordón umbilical. Las bajas defensas del pequeño y la falta de atención hicieron que esta se extendiera rápidamente, alcanzando a las articulaciones. Con todos los miembros hinchados, el ternero era incapaz de tenerse en pie y sus dolores eran terribles. Joshua necesitaba atención veterinaria urgente. Pero los propietarios del rancho pensaron que sería un lisiado para siempre y decidieron abandonarlo, para no tener que invertir ni un solo céntimo en él.

Uno de esos ángeles que hay por el mundo se puso en contacto con Farm Sanctuary y Joshua fue acogido en el refugio de inmediato. Con un poco de tratamiento antibiótico y mucho amor, el ternerito pudo, en cuestión de semanas, hacer una vida prácticamente normal.

Sobrevalorar la vida humana y considerar a los animales como objetos de rentabilidad no sólo es un terrible error desde el punto de vista de la ética, es también el origen de nuestra miseria como especie.

Invencibles

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La legendaria furgoneta fue restaurada en 2011 para el Just Eats Tour, gira conmemorativa del 25 aniversario de Farm Sanctuary.

A día de hoy, Farm Sanctuary es el hogar de más de 1.000 animales provenientes de la explotación, cuenta con cientos de miles de socios y emplea a casi 80 personas, sin contar los puestos de formación y los empleos indirectos. A esto hay que sumar la menos tangible pero igual de fundamental labor de educación y  concienciación, así como el trabajo de lobby que realiza su fundador por todo el país.

Pero no siempre fue así. En los inicios, corría el año 1986, los fundadores del santuario Lorri Houston y Gene Baur acompañaban en sus giras al grupo californiano Grateful Dead, vendiendo bocadillos y hamburguesas veganas que ellos mismos preparaban para poder financiar los gastos de los animales a los que ya daban cobijo. Su ya entonces vieja furgoneta VW, en la que vivían, fue testigo de muchas horas de ruta y cansancio.

En ella visitaban también los centros de subastas de ganado, encontrando gran cantidad de animales desechados y abandonados para morir, amontonados en pilas en las esquinas destinadas para ese fin. Al llevarlos al veterinario resultaba que muchos de ellos únicamente sufrían de deshidratación.

Sus esfuerzos eran incomprensibles para casi todos, pero su ilusión, la certeza de estar trabajando por un mundo más compasivo y la mirada de los animales rescatados, consiguió que su sueño sea, 25 años más tarde, el sueño de miles.

De las caricias infantiles al matadero

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A Linus le encanta, como a todos los cerdos, que le rasquen la barriga mientras descansa.

Si los zoos son lugares perversos, los llamados “petting zoos” son el colmo del cinismo humano. Se trata de zoos especialmente destinados a los más pequeños, en los que los animales residentes son lo suficientemente jóvenes y dóciles para dejarse manosear por los niños sin oponer resistencia (petting = acariciar). En ocasiones se organizan especialmente como entretenimiento en campamentos de verano y se desmontan al terminar la temporada.

Los habitantes de los petting zoos suelen ser animales de granja, aunque también pueden contar con especies salvajes. Una de las actividades favoritas en estos lugares es alimentar a los corderos, cerditos, terneros, etc. con biberón. Linus tenía muy pocos meses y vivía encerrado en una celda de cemento de la que sólo salía para entretener a las familias.

Una vez terminado el campamento, el destino de Linus era, como el de todos sus compañeros de zoo, el matadero. Pero un ser humano sensible decidió cambiar esa sentencia y ponerse en contacto con Farm Sanctuary. La primera vez que vio un charco, el pequeño se quedó mirándolo con incredulidad, pero a los pocos segundos ya se estaba revolcando en él, gruñendo feliz. Linus tiene ahora 5 años y es un animal curioso, inteligente y tranquilo.

Limpio, como un cerdo

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Los cerdos duermen muchas horas y necesitan camas mullidas para poder levantarse con facilidad. A menudo las mejoran ellos mismos y las madres las preparan para sus bebés.

Una de las tareas más importantes de un santuario, en la que los voluntarios trabajamos duramente codo a codo con el personal, es la limpieza de los establos. Tener gran cantidad de paja limpia y seca cada día es importantísimo para la salud y el bienestar de los animales.

El sistema de limpieza de los establos es similar, pero cada animal deja un tipo de suciedad muy diferente. Los patos, por ejemplo, disfrutan mucho chapoteando en su agua de beber, incluso durante la noche. A las gallinas les encanta descansar subidas en las alturas, así que ensucian no sólo el suelo, sino todo lo que tienen debajo.

Las aves pasan todo el día fuera, pero duermen en sus gallineros, para protegerlas de los depredadores nocturnos. Lo mismo ocurre con las cabras y las ovejas, que entran al anochecer. Vacas, toros y burros, sin embargo, se quedan donde les apetece y suelen disfrutar descansando bajo las estrellas, sobre todo en verano.

Curiosamente, los animales más limpios del santuario son los cerdos. Es cierto que les gusta pasar el día cerca del agua, en la que se bañan a menudo, y también disfrutan muchísimo revolcándose en los charcos con barro. Pero sus establos están muy limpios cuando llegamos por la mañana, especialmente en la zona de las camas, que tienen que ser mullidas y de cierta altura para que puedan incorporarse con facilidad.

La próxima vez que alguien pretenda insultarme llamándome cerda sonreiré y, si quiere escucharme, le hablaré sobre la verdadera naturaleza de estos maravillosos seres.

El original de este post fue publicado en Vivalebio.

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