Gene Baur, de la apatía a la empatía

  • El fundador de Farm Sanctuary, el santuario de animales más grande del mundo, acaba de publicar Living the Farm Sanctuary Life, que en pocos días ya es un best-seller
  • “La crueldad se ha convertido en la norma del sistema de explotación industrial, pero la amabilidad y la compasión también pueden ser contagiosas”
  • “La mayoría de la gente es compasiva, pero sigue apoyando un sistema enfermo. La esperanza está en que los consumidores voten con su dinero, que realicen una elección diferente”
con la vaquita
Gene Baur, fundador de Farm Sanctuary. Foto: Farm Sanctuary

Una vez que lo conoces, resulta imposible no ser fan de Gene Baur. Nacido hace medio siglo en Hollywood, California, su sonrisa y su carisma reflejan la satisfacción de alguien que ha conseguido trasladar sus principios a la acción, alguien que vive de acuerdo con sus valores. La revista Time lo definió como “ la conciencia de nuestro sistema alimentario” y, a pesar de su mensaje poco complaciente, es invitado habitual en programas de máxima audiencia, como  ‘The Daily Show’ con Jon Stewart, hace tan sólo unos días. El fundador y presidente de Farm Sanctuary, el santuario de animales más grande del mundo, acaba de publicar su segundo libro, Living the Farm Sanctuary Life (Viviendo la vida de Farm Sanctuary), que ya está entre los libros más vendidos de Amazon.

Actualmente, más de 1000 animales viven en los tres centros de la organización, uno en Nueva York y dos en California. Vacas, cerdos, gallinas, cabras, ovejas, burros, pavos, conejos, ocas… Todos supervivientes del horror y símbolo de esperanza de otro mundo posible. Farm Sanctuary, fundada hace 28 años, tiene cientos de miles de socios y da trabajo a unas 80 personas, sin contar con los puestos de formación y los empleos indirectos. 

Gene, que siempre sintió una afinidad natural hacia los animales, se hizo vegano en el año 1985 y empezó a rescatarlos en 1986. En aquellos años, la explotación industrial se había extendido como la espuma en los Estados Unidos y la protección animal era inexistente. Un día, Gene se encontraba documentando una subasta de ganado y fotografiando una pila de animales desechados. Al acercarse a ellos vio que una de las ovejas, supuestamente un cadáver, movía los ojos y le miraba. No dudó en recogerla y llevarla al veterinario, con la idea de darle una muerte rápida y sin dolor. Pero Hilda, que así se llamó la oveja, sólo estaba deshidratada y demasiado débil para moverse, debido a las horribles condiciones de transporte que había padecido.

Hilda en la pila de la muerte (izda) y en el santuario, recuperada tras su rescate. Foto: ©Farm Sanctuary
Hilda en la pila de la muerte (izda) y en el santuario, recuperada tras su rescate. Foto: Farm Sanctuary

Hilda fue la primera habitante de Farm Sanctuary y  su historia marcó la vida de muchos, animales y humanos. Tras documentar exhaustivamente que el de Hilda no era un caso aislado, y después de una dura batalla legal, aquella lonja de subastas fue la primera en ser condenada por crueldad. Una sentencia histórica que cambió los términos de lo que hasta entonces se consideraba maltrato animal en Pennsylvania. Pero eso fue solo el principio: Farm Sanctuary ha tenido éxitos legales en decenas de estados en asuntos tan dolorosos para los animales como las jaulas de gestación de las cerdas, prohibidas desde el año 2002 en Florida.

“Los santuarios son muy importantes y tienen que existir”, dice Gene, “pero el hecho es que, por muchos que haya, jamás podrán rescatar a todos los individuos que necesitan ayuda. Los santuarios tienen que servir como modelo de que otra relación con los animales es posible, pero lo que hay que cambiar es el sistema“.

En aquellos primeros años, para poder financiar los gastos, Gene acompañaba en sus giras al grupo californiano Grateful Dead, vendiendo bocadillos y hamburguesas veganas que él mismo preparaba en su furgoneta VW. Veinticinco años después, Gene, que es licenciado en Sociología por la Universidad de California y máster en Economía Agrícola por la Universidad de Cornell, sigue viajando incansablemente por todo el país, realizando investigaciones, dando conferencias y organizando campañas para destapar los abusos de la ganadería industrial y la cara más oscura de nuestro sistema alimentario.

“La forma de no perder la motivación es centrarse en aquello que puedes hacer y no en aquello que, desgraciadamente, no puedes controlar. Cuántas más cosas buenas hagamos, más atractivo resultará para otros, y esto tiene un efecto viral. La crueldad se ha convertido en la norma del sistema de explotación industrial, pero la amabilidad y la compasión también pueden ser contagiosas“.

Su segundo libro, Living the Farm Sanctuary Life, escrito en colaboración con el autor Gene Stone, acaba de salir a la venta y es ya un éxito. En él, Baur no sólo cuenta las conmovedoras historias de los habitantes del santuario, sino que da una visión clara de las nefastas consecuencias que la ganadería industrial tiene para nuestro planeta y de cómo podemos contribuir a cambiar las cosas pasando “de la apatía a la empatía”. El libro, además, incluye más de cien deliciosas recetas elaboradas por famosos chefs como Roberto Martín, Jenné Claibone o Miyoko Schinner, así como otros prominentes veganos como la actriz Alicia Silverstone, el atleta Rich Roll o el diseñador Joshua Katcher.

Portada de 'Living the Farm Sanctuary Life', de Gene Bauer. Foto: ©Farm Sanctuary
Portada de “Living the Farm Sanctuary Life”

“El 97% de los americanos está de acuerdo en que los animales no deberían ser maltratados en las granjas y piensa que deberían estar protegidos de la crueldad. Sin embargo, siguen financiando este horror, comprando productos que vienen de la industria más nociva. La mayoría de la gente es compasiva, pero sigue apoyando un sistema enfermo“.

“Ser vegano se refleja en nuestras relaciones con los otros, ¿están basadas en el beneficio mutuo o en la explotación? Esto es aplicable tanto a personas como a animales, y también a nuestro entorno. ¿Cómo nos relacionamos, cuál es nuestro impacto? ¿Estamos creando, evolucionando y aprendiendo juntos o hay uno que está cazando al otro?”.

La esperanza está en que los consumidores voten con su dinero, que realicen una elección diferente. Si apoyamos a las empresas más responsables, aquellas que no explotan a los animales, estas irán jugando también un papel cada vez mayor en el plano político”.

Una de las facetas más inspiradoras de Gene Baur, aunque desconocida para el gran público, es la de atleta. Corredor de maratones y ironman, Gene demuestra que la necesidad de comer proteínas animales no es más que un mito. “Soy vegano desde hace 25 años y me gusta demostrar que comer vegetales en lugar de carne, leche y huevos aporta la mejor energía para conseguir logros deportivos importantes”.

Gene Bauer en una compietición de Ironman en Lake Placid, 2013. Foto: @Suzanne Pender
Gene Baur en la competición Ironman de Lake Placid, 2013

Gene siempre es optimista, también cuando habla del futuro. “Los tiempos están cambiando. Hay más conciencia ahora de la que ha habido nunca. La gente reconoce que la forma en la que nos alimentamos es un problema. La gente sufre enfermedades cardiovasculares, cáncer, y empieza a entender que el cambio climático es un asunto vital. Y la elección es sencilla y está en nuestras manos: comer vegetales en lugar de animales. Eso tendría un impacto enorme”.

Hay una reflexión que a Gene le gusta especialmente, y a nosotros también. Si podemos vivir bien sin causar daño a los animales, a nuestra salud y a nuestro entorno, ¿por qué no hacerlo?

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